Lo que implica ser madre adolescente en El Salvador

Samuel Carranza
Samuel Carranza

lo que implica ser madre adolescente en El Salvador

Según  el último mapa  de embarazos en niñas y adolescentes en El Salvador 2017, un total de 19,190 niñas son madres a temprana edad. Los departamentos con mayor cantidad de embarazos en adolescentes son Sonsonate, La Paz y Ahuachapán.

Foto cortesía de ContraPunto

Por Sofía Barillas y Sofía Benítez

Patricia tenía 14 años cuando se convirtió en madre. El mundo le cambió por completo. Dejó sus estudios, fue rechazada por su familia y amigos, recibió críticas de las personas que ella más quería. Se convirtió en madre en medio del dolor causado por la incomprensión y la incertidumbre sobre qué sería de su vida y la de su pequeño hijo.
 

A su corta edad no sabía completamente cómo enfrentar esa situación. “Tenía 14 años; sentía preocupación y tristeza. No entendía el compromiso de lo que pasaba”, dijo Patricia. Además de la soledad y la discriminación, a ella tampoco le favoreció la situación económica. Cuando su hijo cumplió un año y medio, ella se quedó sin el apoyo financiero que había recibido antes.

El caso de Patricia es un ejemplo de lo que enfrentan muchas adolescentes en  El Salvador, según el mapa de embarazos en niñas y adolescentes 2017, publicado el 2 de mayo por el Fondo de Población de Naciones Unidas UNFPA y el Ministerio de Salud (MINSAL), alrededor de 19,190 niñas de entre 10-19 años se han convertido en madres.

Tomado del Informe UNFPA.

En dicho informe se describen las consecuencias que las jóvenes enfrentan al ser madres a temprana edad. Ser madre adolescente para Patricia, como para otras en iguales condiciones, es un reto debido a que muchas puertas para la superación se cierran; al no estudiar  tienen menos posibilidades de encontrar un empleo que les permita sacar adelante a su hijo.

Según el informe, en los municipios con mayor incidencia de inscripciones prenatales existe una deserción escolar del 44%. Esta condición repercute en otros ámbitos del diario vivir, no solo de las jóvenes, sino también de su familia.

Además, las consecuencias psicológicas de una niña o adolescente al enfrentarse a un embarazo a temprana edad pueden ser muy peligrosas y difíciles de superar. El psicólogo Oscar Vásquez, de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), explica que la primera reacción que normalmente tiene una joven es de shock. “Porque las niñas no saben exactamente lo que está sucediendo. No tienen un área de apoyo para tratar esa situación de manera adecuada. El shock es muy fuerte, pueden tener ideas suicidas. Incluso tendencias suicidas”, agregó Vásquez.

En el círculo social y familiar, la situación tampoco es favorable. La percepción que la familia tiene de esa joven es de frustración, porque el futuro que esperaban para ella ya no será posible. Desde el punto de vista de Vásquez, la joven se ve encerrada en un momento de tensión porque muchas veces lo que enfrenta es un castigo por haber desobedecido. Además, se podría decir que es condenada por tener un hijo.

Doctora Yamila Abrego/Foto por Sofía Barillas

La doctora Yamila Abrego, encargada del área de salud de Plan Internacional, organizaciones que trabaja con niñas y adolescentes, explicó que un embarazo a temprana edad provoca un cambio muy grande en la vida de las nuevas madres. Ya que una niña de entre 12, 13, 14 años apenas está iniciando la etapa del desarrollo. El proceso de un embarazo provoca cambios bruscos en la vida de las niñas.

Algunas organizaciones no gubernamentales buscan prevenir y evitar estos embarazos. Una de ellas es Plan Internacional en El Salvador, quien realiza estudios sobre la situación de las madres a temprana edad, sobre todo en niñas del área rural, a quienes brinda acompañamiento y apoyo en este proceso.

Por medio de los estudios realizados por Plan Internacional se han identificado los factores que influyen en el aumento de los embarazos a temprana edad, y uno de ellos es la falta de educación sexual.  “A los adolescentes les hace falta información. La falta de educación sexual integral por las instituciones garantes del bienestar y la falta de educación en la familia, son factores que influyen en este problema”, dijo Abrego.

Además, ambos especialistas coinciden en que las madres jóvenes no deben ser juzgadas; ya que detrás de un embarazo a temprana edad existe un aspecto de violencia que no se debe ver como natural. Una niña o adolescente no debe estar embarazada, por lo tanto se considera una violencia contra su persona.

También coinciden en que un embarazo no es cuestión de una sola persona, sino de dos, pero que en la mayoría de casos los padres no ejercen una paternidad responsable y se desatienden de su rol. Es por ello que las madres deben cargar con toda la responsabilidad de cuidar y sacar adelante a sus hijos.

Los especialistas enfatizaron en la necesidad de que en El Salvador se creen políticas que favorezcan la educación sexual en los centros escolares, esto para contribuir no solo a la disminución de embarazos a temprana edad, sino también para prevenir enfermedades de transmisión sexual.

Tomado del Informe UNFPA.
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