Durante la visita, Modesto Mendizábal, médico especializado en la atención de personas trans, no binarias e intersexuales, además de fundador de la Fundación DIKÉ, explicó que la exposición relaciona distintos objetos y archivos para generar reflexión. El tema central es claro: los derechos humanos y la historia de quienes han luchado por ellos.
Uno de los espacios más interesantes reúne distintos hitos de la humanidad. Ciencia, la Tierra y sus sistemas, astronomía, cosmología, astrofísica, avances tecnológicos, el medio social humano y las cualidades que nos definen como especie forman parte de una misma conversación. Aunque a simple vista parezcan temas distintos, todos tienen un propósito: ayudarnos a entender nuestro lugar en el mundo.
Como explica Jules Lemus, una de los responsables del proyecto: «Buscamos ampliar la sensación de quién sos y en dónde estás, porque usualmente una persona piensa en el día a día: qué va a comer, cuándo llegará a casa o qué tiene que hacer en la universidad. Nosotros buscamos ver los temas más fundamentales, desde lo más pequeño hasta lo más grande.» Y esa sensación realmente acompaña todo el recorrido.
Mientras se avanza por la exposición, es inevitable preguntarse por qué hoy gozamos de ciertos derechos que muchas veces damos por sentados. ¿Quién luchó para que una mujer pudiera votar? ¿Quién exigió que existieran leyes que protegieran la dignidad de las personas? ¿Cuántas generaciones tuvieron que organizarse para que hoy podamos hablar de derechos humanos con mayor libertad? Son preguntas que pocas veces aparecen dentro de un salón de clases.
En muchos centros educativos salvadoreños, la historia de los derechos humanos suele abordarse de forma superficial, cuando en realidad comprenderla también significa entender quiénes somos como sociedad.
La exposición también dirige la mirada hacia nuestra propia historia. Habla de luchas sociales, de memoria, de identidad salvadoreña y de problemáticas actuales como la protección del medio ambiente. Casos recientes, como los esfuerzos por la reforestación en El Espino, aparecen como ejemplos de causas que siguen recordándonos que los derechos también implican responsabilidades con el entorno que habitamos.
Sin embargo, uno de los espacios que más llama la atención está dedicado a la historia de la comunidad LGBTQ+. A través de fotografías, documentos y material audiovisual, la muestra rompe con la idea de que esta lucha es algo reciente. Lejos de ser un movimiento surgido en los últimos años, la exposición evidencia décadas de marchas, organización y resistencia de personas que exigieron el reconocimiento de derechos fundamentales.