Gobierno salvadoreño legaliza el espionaje digital

Serafín Valencia
Serafín Valencia

El gobierno salvadoreño legaliza el espionaje digital

La reforma al Código Procesal Penal aprobada por la Asamblea Legislativa incorpora la evidencia digital y legaliza la existencia de agentes encubiertos digitales; una figura cuestionada.

Los diputados de Nuevas Ideas reformaron el Código Procesal Penal el 01 de febrero. Imagen tomada de internet.

 

 

Por Tania Ortiz

Con 63 votos a favor, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó las reformas al Código Procesal Penal que establece que para las investigaciones se podrá recopilar “evidencia digital” en los procesos penales. La reforma también establece la creación de “agentes encubiertos digitales”.

El decreto establece que se considera como evidencia: “los documentos digitales, mensajes electrónicos, imágenes, vídeos, datos y cualquier tipo de información que sea recibida o transmitida a través de Tecnologías de la Información y Comunicación o por medio de cualquier dispositivo electrónico”, dicta el artículo 259-A.

El oficialismo justificó que con la aprobación de esta reforma se busca generar mayor seguridad. “Se busca prevenir casos de pedofilia, trata de personas”, dijo el diputado oficialista Francisco Villatoro; sin embargo, en El Salvador ya existen presedentes de recolección de información y admisión de prueba digital en procesos penales, bajo el marco legal que existía.

Por otro lado, la diputada de Vamos, Claudia Ortiz, expresó que su responsabilidad es ver no solo el texto, sino el contexto. “No podemos avalar que se le dé más poder al Estado para involucrarse en la privacidad de la ciudadanía en un contexto en el cual El Salvador está violentando derechos humanos. No podemos acompañar este tipo de reformas en un momento donde los ojos del mundo están viendo a un país que está violentando la libertad de prensa a través de prácticas de espionaje” dijo Ortiz.

La abogada penalista, Marcela Galeas, apuntó que con esta reforma se legaliza que a todos los periodistas les intervengan sus teléfonos desde el Estado.

Por su parte, César Fagoaga, presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), en una conferencia de prensa, denunció que al legalizar esta reforma se estaría legalizando el espionaje contra periodistas y dirigentes sociales. Además señaló que como gremio desconfían de la reforma, debido a que se va a implementar por un gobierno que se ha declarado enemigo de los periodistas. Fagoaga también ha sostenido que, la reforma, no establece “cuánto tiempo ni por qué delitos”.

El espionaje de Pegasus

Un total de 32 periodistas de diversos medios de comunicación independientes del gobierno fueron espiados a través del virus Pegasus. Imagen tomada de internet.

Un peritaje realizado por Citizen Lab, laboratorio especializado en ciberseguridad de la Universidad de Toronto, y Access Now, organización que vela por la protección de los derechos digitales, confirmó en enero pasado que 22 periodistas de El Faro habían sido intervenidos por el gobierno del país.

Ante la situación, la Fundación Democracia, Transparencia, Justicia (DTJ) afirmó que “aunque la formación aún no es definitiva, todo conduce a concluir que el espionaje con software Pegasus contra 35 personas solo puede venir de una fuente cercana o del mismo Gobierno”.

El Gobierno negó estar relacionada con el software israelí Pegasus, desarrollado por NSO Group; sin embargo, la empresa dueña del software, NSO Group, ha declarado que solo vende el programa de espionaje Pegasus a gobiernos bajo la autorización del Ministerio de Defensa de Israel.

Por otro lado, César Fagoaga, denunció el hackeo al teléfono móvil que es utilizado por el gremio para recibir denuncias de agresiones a la prensa o a comunicadores vulnerados; además diferentes periodistas denunciaron intento de hackeo de whatsapp.

Julia Gavarrete se encuentra entre los periodistas de El Faro que fue intervenida por el software Pegasus, ha expresado su preocupación ante la aprobación de la reforma. “Si esto no es legalizar el espionaje, ¿entonces qué es?, se preguntó.

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