Pandemia afectó atención integral a personas con VIH

Serafín Valencia
Serafín Valencia

Pandemia de COVID-19 afectó atención integral a personas con VIH

Organizaciones defensoras de los derechos de las personas que viven con VIH catalogaron de compleja la calidad de los servicios de salud para este sector de la población durante la cuarentena, mientras que datos del Ministerio de Salud (MINSAL) reflejan una disminución de 10,698 consultas a los pacientes con VIH en 2020, en comparación con el año 2019.
Sala de emergencias del Hospital Zacamil durante la pandemia por COVID-19. Foto Comunica.
En 2020 la pandemia de COVID-19 impactó la vida de las familias salvadoreñas de manera diferenciada y, a su vez, ha dejado al descubierto la incapacidad de respuesta del Estado en cuanto a brindar servicios de salud integral para las personas que viven con VIH. Esta situación se vio reflejada en la ausencia de programas específicos para la atención, abordaje y asistencia de tipo psicológica hacia los pacientes con VIH, quienes fueron afectados directamente por las medidas implementadas como la cuarentena, restricción de la movilidad y la suspensión del transporte colectivo, lo que limitó el acceso a sus tratamientos, consultas y medicamentos, poniendo en riesgo la vida de 29,788 personas que viven con este padecimiento en el país.Si bien es cierto en los últimos años El Salvador registró avances en la calidad de atención hacia este sector, parte de las consecuencias que dejará la pandemia es el retroceso en la prestación de los servicios para la detección, prevención y el seguimiento de casos de personas con VIH, teniendo en consideración que, de acuerdo a datos del MINSAL hasta inicios de diciembre de 2020 se reportaban 260 personas fallecidas a causa de la enfermedad y se registraron 778 nuevos casos. Un reto para lograr servicios integrales de salud de los pacientes con VIHSegún el libro “Orientaciones Terminológicas de ONUSIDA, 2015”, la atención integral es el conjunto de acciones que involucran servicios que satisfacen las necesidades médicas, emocionales y psicosociales de las personas que viven con VIH, su familia y sus cuidadores. Para las personas con VIH, las consultas, entrega de medicamentos, toma de examen de carga viral y CD4, forma parte de una atención integral que les permite sobrellevar su diagnóstico y de esta manera tener calidad de vida, pese a su padecimiento. Estas acciones, además, les permite adherencia a su tratamiento, es decir, cumplir con las tomas de medicamentos prescritas el día y hora establecida, ya que de esta manera se obtiene eficacia del tratamiento en los pacientes. Sin embargo, las condiciones sanitarias en el país cambiaron de forma drástica y las medidas adoptadas por el Ejecutivo para enfrentar la pandemia, como la restricción de movilidad, la suspensión del transporte colectivo y el confinamiento, afectó directamente la condición de salud de las personas que viven con VIH, ya que se suspendieron las consultas en la red de hospitales públicos. Este nuevo panorama afectó a las personas que viven con VIH en cuanto a la calidad de los servicios de salud que recibieron, sobretodo dentro de un contexto que, organizaciones como la Red Salvadoreña de Personas con VIH/Sida (REDSAL) y la Asociación Aspidh Arcoíris Trans, catalogaron como complejo. M. Martínez es una persona que se dedica al trabajo de transporte particular. Hace dos años le diagnosticaron VIH y comenta que en lo que va de la pandemia de COVID-19 no ha recibido ningún tipo de seguimiento, y manifestó que en uno de los hospitales del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), le fueron negados los servicios médicos. “No recibí ningún control médico, nada, el médico me dijo que no tenía que cortar el tratamiento, intenté ir con un poco de temor al hospital y me dijeron que solo había espacio para mujeres embarazadas, por lo que me quedé sin controles y sin medicamentos”, explicó. Lo mismo sucedió con Ronald V. otra persona de 39 años que vive con VIH. Durante la cuarentena por COVID-19, Ronald fue afectado al suspenderse sus controles regulares, “cuando me tocaba mi consulta no pude ir porque en los hospitales no estaban dando consulta, de igual manera, se me estaban acabando mis medicamentos”, declaró. Los relatos de estas dos personas coinciden con los datos de la disminución en la atención de servicios de salud que el MINSAL reportó en el año 2020 debido a la pandemia de COVID-19 desde el mes de marzo, en comparación con las consultas que se brindaron en el año 2019. De acuerdo a información proporcionada por el MINSAL, un total de 8,644 consultas fueron brindadas en el año 2020, mientras que en el 2019 se cerró con un total de 19,342, lo que representa una disminución de 10,698 consultas durante este año a los pacientes con VIH, respecto al año anterior.
Elaboración propia con datos del MINSAL. Enero de 2021.

Además, según datos publicados por el Programa Nacional de VIH del MINSAL, entidad encargada de garantizar la atención y prevención del VIH en el país, se reportaron un total de 1,153 nuevos casos para el año 2019. Sin embargo, para el 2020 el reporte de casos nuevos no se conoce todavía. De acuerdo a las declaraciones de la directora de país de ONUSIDA para El Salvador, Dra. Celina Martínez de Miranda, a la Revista Alharaca, parte de las consecuencias del COVID-19 será no poder medir el impacto del VIH, porque se detuvo el acceso al diagnóstico desde el inicio de la implementación de medidas, en marzo de 2020.
El Informe Preliminar sobre COVID-19 y Derechos Humanos en El Salvador que presentó la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) en 2020, indicó que parte de las medidas adoptadas por el Ejecutivo durante el período de la cuarentena domiciliar obligatoria, no tuvieron el mismo impacto para toda la población, afectaron de manera especial a las personas que viven con VIH, pues ellos se enfrentaron a la reducción de servicios médicos, desabastecimiento de fármacos y desempleo.

Organizaciones que trabajan por la defensa de los derechos de las personas con VIH entregaron canastas básicas a este sector afectado por la pandemia. Foto cortesía de Asociación Aspidh Arcoíris Trans.
Al respecto, el jefe de derechos humanos y VIH de la PDDH, Jaime Argueta, confirmó que se redujo la calidad de la atención en la salud para este sector de la población: “Se suspendieron las consultas externas en los hospitales, hubo dificultad en la distribución en los medicamentos, desabastecimiento de medicamentos, cambios de medicamentos en el Ministerio de Salud y el Seguro Social de un esquema a otro sin darle información adecuada a las personas con VIH. Tampoco se hacieron las pruebas de seguimiento de carga viral, CD4, química sanguínea y todo el seguimiento que se debe hacer, según el protocolo cada seis meses o al menos una vez al año”, manifestó Argueta. Por su parte, Doris Acosta, directora de la Red Salvadoreña de Personas con VIH-SIDA (REDSAL), señaló que al inicio de la pandemia las clínicas de atención integral fueron cerradas, y en la actualidad no brindan el servicio al cien por ciento, han quedado pendiente los seguimientos rutinarios como la toma de CD4 y carga viral. Además, advierte que se está racionando Dolutegravir porque aún persisten problemas para que éstos ingresen al país. “Conozco varios casos que, de hecho, estando en el hospital cuando iban a retirar el medicamento, llegaban a la portería y se les decía que no podían ser atendidos”, afirmó Acosta. Lo anterior contrasta con una de las directrices giradas durante la cuarentena por el Ministerio de Salud, en el memorando 2020-6010-299, de fecha 16 de marzo de 2020, en el que se notificó a las direcciones de los hospitales nacionales que debían entregar medicina para un período de dos meses, como una alternativa para las personas que viven con VIH. Además, se ordenaba “brindar consulta solo a pacientes que estén sintomáticos por VIH o alguna coinfección que presenten”. Pero la adquisición de medicamentos, según el MINSAL, se retrasó con el cierre de fronteras y aeropuertos, debido a la pandemia de COVID-19, y se afectó la cadena logística de la compra realizada en 2019, por lo que estos llegaron hasta julio de 2020, mientras que la compra del 2020 llegaría más tarde. M. Martínez comentó que al finalizar la cuarentena logró pasar consulta médica, pero debido a la falta de medicamentos y de sus controles, presentó descompensación, “fue esta última vez que fui a control que me salió todo alterado, entonces el doctor me dijo que posiblemente si en el otro control yo no mejoraba me lo iba a cambiar (el medicamento)”. A raíz de la disminución de los controles médicos, la preocupación de los pacientes por obtener sus medicamentos iba en ascenso. Ante esto, algunas organizaciones que velan por los derechos de las personas que viven con VIH se coordinaron con el MINSAL para hacer la entrega de los fármacos. Doris Acosta, de REDSAL, dijo que esta fue una situación crítica, principalmente para las personas que viven en el interior del país. “Otra situación complicada era cómo comunicarse con los equipos médicos, si bien es cierto el MINSAL realizó esfuerzos para que los tratamientos se los llevaran a sus casas, nosotros como REDSAL también hicimos gestiones, contactamos a las y los usuarios para ver quienes no tenían medicamento, cuántos medicamentos tenían y cuándo tenían su cita”, explicó. Mónica Linares, directora de la Asociación Aspidh Arcoíris Trans, aseguró que como organización fueron autorizadas para retirar medicamento en los diferentes hospitales para entregarlo a las personas que seguían con la adherencia del tratamiento: “Hubo muchas falencias porque la gente también no se enfermaba solo de COVID, durante eso hubo otras afectaciones de salud, y las personas con VIH aún más, y si no tenían el acceso al medicamento también era bien complicado porque no podían ir solamente a retirar, por el transporte, porque son de lejos, porque generalmente las personas van a un hospital lejano a modo de no estar cerca por el tema de la discriminación. Todo eso creo que fue una complicación más grande en el tema de VIH”, detalló. Ambas organizaciones coinciden en que hizo falta planes de emergencia para dar respuesta efectiva a las necesidades de las personas con VIH durante la cuarentena. De acuerdo a datos del MINSAL, hasta noviembre de 2020 las cifras de distribución de medicamento para las y los pacientes con VIH tuvieron un aumento general de 1,360 respecto al año anterior, dado que para el 2019 se atendieron 10,665, mientras que en el 2020 se realizaron un total de 12,025 entregas.
Elaboración propia con datos del año 2020 actualizados hasta noviembre por el Sistema Único de Monitoreo, Evaluación y Vigilancia Epidemiológica del VIH (SUMEVE), MINSAL.
El trabajo de las organizaciones humanitarias en coordinación con el MINSAL permitió que los pacientes con VIH, que presentaron dificultades para retirar medicamentos durante la pandemia. pudieran continuar con el tratamiento, lo cual podría estar relacionado con el aumento de las cifras correspondientes al 2020. Por su parte, la PDDH registró hechos violatorios en otros grupos vulnerables, los cuales asegura que, si bien son pocos, revelan circunstancias importantes que deben señalarse. En el caso concreto de la vulneración de derechos a las personas con VIH, el jefe de Derechos Humanos y VIH de la PDDH se refirió a una denuncia sobre que en el Hospital de Sonsonate se entregaban medicamentos sin protocolos que garantizaran el distanciamiento social, no solo para las personas con VIH, sino también a toda la población usuaria de dicho establecimiento.

Los lineamientos de atención que no pudieron cumplir.
Pese a que en El Salvador hay una normativa oficial para la atención integral de personas que viven con VIH, durante la pandemia de COVID-19 esta no se cumplió ya que hubo irregularidades que no permitieron a los pacientes el acceso a medicamentos, a sus controles regulares y poco o nulo acceso a consultas médicas por enfermedades derivadas, debido a las medidas implementadas, y a la falta de lineamientos especificos para la atención por teleoperador, especialmente para este sector de la población.
De acuerdo al memorándum N° 2020-6010-490, con fecha 20 de julio, publicado en el portal de Transparencia y que se refiere a la respuesta a una solicitud de información, el Ministerio de Salud elaboró desde el inicio de la pandemia, una serie de documentos técnicos para la atención integral a la pandemia de Covid-19, pero esta no contiene lineamientos específicos para personas con VIH (Ver infografía).

Elaboración propia con datos del Ministerio de Salud

Al presentarse una enfermedad derivada en personas viviendo con VIH, la atención debía ser como la de un usuario o usuaria común, pese a su condición.

Ronald V. tuvo necesidad de ir al médico durante la cuarentena, debido a un problema en la piel. “Tuve que buscar ayuda médica en una unidad de salud, fue difícil para mí porque para ese tiempo no estaba circulando el transporte público, tuve que caminar desde Mejicanos hasta el centro de San Salvador, exactamente a la Unidad de Salud del Barrio Concepción para que me atendieran, igual, con el temor de poder contagiarme de COVID”, declaró.

En esa ocasión, considera que no se le atendió de manera adecuada en relación a su condición como persona con VIH: “en realidad, lo único que me hicieron fue pesarme, me pasaron con un doctor y pues, lo único que me dijo es que eso era escabiosis, me dio unas cremas y unas pastillas para la alergia, solamente, no me preguntó si ya había padecido de eso, no me consultó nada sobre mi tratamiento, si mis defensas estaban bien o mal, a eso me refiero yo, a que no fue una consulta adecuada, la cual nosotros como personas con VIH debemos de tener y que los médicos sepan nuestro historial clínico”, señaló.

Tras una solicitud de información realizada al MINSAL, dicho Ministerio confirmó que no existen protocolos de bioseguridad específicos para personas con VIH, puesto que las medidas implementadas por COVID-19 se aplican para todos los pacientes por igual.

M. Durán vive con VIH desde hace 13 años. Durante la cuarentena tampoco recibió consultas directamente con su médico, “durante la pandemia tenía control y lo que pasó fue que no vi a mi médico ni nada, ni él me preguntó cómo estaba ni nada, sino que llegué directamente a esperar a que me dieran la receta para los siguientes meses”, expresó.

Además, habla sobre el riesgo que significó hacer el cambio de un medicamento a otro, ya que le explicaron que el nuevo fármaco que le entregarían podría generarle algunos efectos. Según la opinión de su médico, el nuevo medicamento adquirido por el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) a finales de 2019 llamado Zidovudina y Lamivudina + Efavirenz, podría generar afectaciones graves a su salud, dado que el sistema inmunológico podría crear resistencia, por lo que le recomendó regresar al anterior.

Un Informe Ejecutivo del MINSAL sobre las acciones implementadas durante la pandemia por COVID-19 registra que se trabajó un plan de transición acelerada de cambios de esquemas de medicamentos, porque se terminaron las existencias de Atripla, pero se tomó la decisión de que todos los pacientes pasaran al esquema de Dolutegravir-Lamivudina-Tenofovir.

El 31 de marzo de 2020 se emitieron lineamientos técnicos para la dispensación de medicamentos a usuarios y usuarias de la red de establecimientos del MINSAL, en el marco de la emergencia por (COVID-19). En estos se indica que para la entrega se deben considerar los criterios indispensables en usuarias y usuarios con presencia de una o varias enfermedades de manera recurrente, con signos vitales estables y con buen control de su enfermedad de base, entre las que incluyen “las que apliquen la indicación de recetas repetitivas (VIH, entre otras)”.

De acuerdo al Informe Ejecutivo del MINSAL, el Sistema de Información Institucional refiere que cada paciente con VIH recibe su atención en un hospital específico y el sistema de monitoreo registra el retiro de medicamentos en esos hospitales.

Argueta señala que desde el Programa Nacional de VIH se giró una directriz para que los hospitales le dieran medicamento a las personas de acuerdo a su lugar de residencia, independientemente de que estuviera adscrito o no a ese hospital.

Sin embargo, Doris Acosta, de REDSAL advirtió que, a pesar de la coordinación que como organización posee con el MINSAL, hicieron falta planes de emergencia en situaciones excepcionales, para proporcionar una mejor respuesta en cuanto a la atención integral para pacientes con VIH.

Además, comentó que, durante la pandemia, las Clínicas de Atención Integral cerraron las puertas porque los hospitales estaban sirviendo como centros para la atención de COVID-19, “suspendieron CD4, carga viral, todo quedó suspendido. De hecho, algunas personas que presentaban alguna enfermedad no relacionada a COVID-19 le tuvimos que aplicar muchas estrategias para que los pudieran atender, porque los hospitales no estaban atendiendo”, indicó.

La Mesa de Derechos Humanos y VIH también denunció lo poco efectivo que resultaba el número telefónico habilitado para brindar transporte gubernamental, lo que traía como consecuencia falta de adherencia a los tratamientos y, además, propiciaba episodios de estrés, debilitamiento del sistema inmunológico y profundización de su vulnerabilidad ante el COVID-19, exponiéndolos a un riesgo de muerte. La Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos a través de su titular, José Apolonio Tobar Serrano, emitió una serie de recomendaciones entre las que advierte la importancia de crear un censo de las personas que llevan sus controles médicos y que reciben tratamiento antirretroviral en el Ministerio de Salud, a efectos de proporcionales soportes económicos o canastas básicas desde los diferentes programas ejecutados por el gobierno.

La representante de REDSAL dijo que los números de teléfono habilitados por el gobierno no funcionaban, “cuando llamábamos no contestaban, a muchas personas les decían que iban a pasarlos a recoger y no lo hacían, la gente se quedaba esperando, esta situación generó ansiedad entre las personas porque temían quedarse sin medicamentos”.

De acuerdo al Informe Ejecutivo del MINSAL sobre las acciones desarrolladas durante la pandemia de COVID-19, con relación a la respuesta al VIH, en el mes de agosto de 2020 se comenzó a gestionar el retorno a la normalidad de las pruebas de carga viral a todos las y los pacientes, después de 6 meses de que no se realizaban.

A partir del 14 de septiembre de 2020 se inició un plan acelerado para recuperar las cargas virales de todos los pacientes, por ejemplo, en el Hospital Nacional Zacamil se tomaron 268 pruebas de carga viral en la primera semana, siendo su cohorte de 1,206 pacientes.

En el caso de las consultas post-diagnóstico a personas con VIH, según datos proporcionados por el MINSAL, se puede ver una reducción de 9,043 atenciones médicas correspondiente al año 2020, respecto a los datos de 2019.

Elaboración propia con datos del MINSAL. Enero de 2021.

LAS CONSECUENCIAS DE LA PANDEMIA
El 28 de mayo de 2020, la Mesa de Derechos Humanos y VIH, con el acompañamiento de la PDDH, manifestaron su preocupación por el deterioro en la calidad de vida que la pandemia de COVID-19 estaba ocasionando a las personas con VIH. Advertían que una de las principales consecuencias de restringir el libre tránsito de las y los pacientes era el poco acceso a los fármacos y la asistencia médica oportuna en casos de enfermedades derivadas.

M. Durán permanece en condición estable, únicamente posee problemas de alergias que le producen los cambios bruscos de clima y se manifiestan como gripes comunes. Por ello asiste nada más a dos consultas médicas al año en el ISSS, la primera la tuvo en marzo, sin embargo, por la situación de emergencia de COVID-19 no fue atendido y solo recibió las recetas para adquirir sus medicamentos, sobre los cuales desde antes de la pandemia la institución ya tenía un pronóstico de posible desabastecimiento.

La Red de Defensoras y Defensores de Derechos de las personas que viven con VIH señaló la ausencia de programas especializados de salud mental para proporcionar atención integral a las personas que viven con VIH.

Para REDSAL, la situación de las personas con VIH fue crítica, debido a que tenían temor de confundir una gripe con un caso de COVID-19 u otras patologías como diarreas y fiebres, que no estaban relacionadas con el virus.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, el 1 de diciembre de 2020, la jefa de la Unidad del Programa ITS/VIH del Ministerio de Salud, Dra. Ana Isabel Nieto, afirmó que han registrado tres muertes por COVID-19 en pacientes con VIH, desde que se declaró la pandemia, el 18 de marzo del año recién finalizado.

La directora ejecutiva de REDSAL, Doris Acosta, confirmó esse dato, agregando que es por medio de las familias de los fallecidos que se les notifica que tuvieron infección de VIH y COVID-19. “Más lo que nos queda la incógnita de los datos porque muchas de las personas no podemos llegar a ellas porque como organización no tenemos el alcance para identificar si hay más personas muertas a causa de COVID”.

Mónica Linares, de Aspidh Arcoíris Trans, no concuerda con los datos que reporta MINSAL, y argumenta que no hay claridad en la información, “Creo que quizás la Dra. (Ana Isabel Nieto) tendría que haber explicado un poquito más, cuántas de esas personas que murieron de COVID-19 eran población LGBTI que también tenían VIH, entonces… no queda claro, ella dijo que 3 con VIH, pero no sabemos si murieron a consecuencia del VIH, si murieron por COVID-19, si eran de la población LGBTI, queda mucha incertidumbre” …

La organización que lidera el esfuerzo mundial por poner fin al Sida, ONUSIDA, en una de sus publicaciones en su sitio web, titulada “Lo que las personas que viven con VIH deben saber sobre el VIH y COVID-19”, advierte que estas personas, que además padecen de problemas cardíacos o pulmonares, pueden tener mayor riesgo de infectarse con el virus y sufrir síntomas más graves.

El 16 de noviembre de 2020, el MINSAL declaró como reservada la información de los 49 sistemas informáticos institucionales de la Dirección de Tecnologías de Información y Comunicación. Entre estos datos se encuentra el registro de enfermedades comunes y crónicas, el flujo de pacientes atendidos por COVID-19 y el abastecimiento de insumos en los hospitales.

La reserva es por un período de siete años e incluye los datos sobre el control y seguimiento de la evolución de la epidemia de SIDA en El Salvador, hasta el 16 de noviembre de 2027, según un documento disponible en el Portal de Transparencia del MINSAL.

Luego del descenso en los casos de COVID-19, Ronald V., retomó sus controles médicos en octubre de 2020, “al principio no tuve problemas, pero en noviembre me llamaron por teléfono y me citaron de urgencia al hospital, el promotor de salud me comentó que la doctora le informó que mis defensas habían bajado considerablemente y que mi virus se había disparado”.

Considera que la falta de sus controles médicos influyó para que esta situación pasara, “eso fue un factor que implicó el no ir a mis controles médicos, a mis chequeos médicos, el organismo, mi cuerpo lo resintió para que el virus se me elevara demasiado”, concluye.

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