Secretario general de SIMETRISSS Dr. Rafael Aguirre: Especialista y voz crítica sobre la realidad operativa y los retos estructurales del sistema de salud salvadoreño. Foto tomada por: Michelle Azucena.
Por Erick Martínez y María José Morales
Hablar del sistema de salud en El Salvador es un tema que cobra importancia para todos. Mientras el gobierno enfoca avances en infraestructura y modernización digital, el gremio médico señala problemas profundos que continúan afectando la calidad y el acceso a los servicios de salud en el país.
Rafael Aguirre, secretario general del Sindicato de Médicos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS), expone en esta entrevista con Comunica una realidad marcada por el desabastecimiento de medicinas e insumos, la sobrecarga laboral del personal sanitario y la falta de información pública actualizada. Agrega que estas condiciones no solo inciden en la atención inadecuada que se da a los pacientes, sino que también dificultan la evaluación objetiva del estado real de la salud pública en El Salvador.
A lo largo de la entrevista, Aguirre aborda temas claves como las debilidades en la infraestructura sanitaria, el impacto de las políticas públicas actuales y los riesgos que contienen propuestas como la privatización o la fusión del sistema de salud.
Érick Martínez: Como médico que vive el día a día en los pasillos del Seguro Social, ¿Qué es lo que más le preocupa y, al mismo tiempo, qué es lo que le motiva a ejercer la medicina en el contexto actual de El Salvador?
Rafael Aguirre: Lo que me preocupa es el hecho de que estamos ante una situación como nunca se había vivido: Desabastecimiento de medicamentos y de insumos médicos. Estamos hablando de situaciones como la falta de jeringas para los pacientes diabéticos que necesitan aplicarse la insulina.
Antes se daban por lo menos entre 15 y 30 jeringas. No era lo ideal, pero al menos las recibían. En el caso de las bolsas de colostomía, antes se entregaban entre 30 y 60; hoy solamente les están dando 15.
Entonces, son insumos médicos necesarios para diferentes grupos poblacionales o tipos de pacientes. Por ejemplo, el paciente con insuficiencia renal terminal que ya está recibiendo hemodiálisis. Hoy en día se les está dando una o dos sesiones de hemodiálisis a la semana, cuando la norma internacional habla de por lo menos cuatro sesiones semanales de cuatro horas cada una.
O sea, vemos nosotros que la diabetes va en incremento, la hipertensión va en incremento, la insuficiencia renal va en incremento, la insuficiencia cardíaca va en incremento y los problemas de cáncer van en incremento. Entonces, vemos nosotros que todos los parámetros se están elevando y no hay algo que lo esté conteniendo, ese es uno.
Y segundo: los parámetros que utilizamos para índice de desarrollo humano, muerte materno infantil, muerte en neonatos, este tipo de situaciones, ¿cómo podemos medirlas al final si prácticamente la información se está llevando a reserva la mayoría de ellas?
¿Por qué hoy en día nosotros no tenemos un diagnóstico situacional actualizado? Porque la última memoria de labores que se publicó en el Seguro Social es de diciembre de 2023. Quiere decir, prácticamente, que vamos para tres años sin información renovada.
Entonces, ¿cómo podemos actualizar? Cuando se pide a través de la Oficina de Información y Respuesta, no la entregan. Dicen que es información reservada o que está en construcción, que la están haciendo ahorita. Entonces, no hay. No tenemos de dónde actualizar todos esos datos tan importantes y solamente nos debemos o nos tenemos que sujetar a lo que diga la autoridad central, en este caso el Ministerio de Salud, que dice que no, que todo va bien.
Erick Martínez: ¿Cómo afecta a nivel social la falta de transparencia en el sector salud? ¿Y cómo influye esto en la ignorancia que se puede llegar a tener sobre las enfermedades?
Rafael Aguirre: El problema es que están haciendo pasar al pueblo salvadoreño por el proceso salud-enfermedad de una forma activa. ¿Cuál es el problema con esto? Las secuelas que pueden dejar las enfermedades. Recordemos que la vacunación se introdujo allá por 1900 debido a las secuelas que dejaban todas estas enfermedades infectocontagiosas que podemos prevenir hoy en día con la vacuna. Por ejemplo, el sarampión dejaba una alteración dérmica tan dañina que, obviamente, alteraba y dañaba la psiquis de la persona porque, entre comillas, la desfiguraba.
Por ejemplo, en los casos de poliomielitis, las parálisis que ocurrían provocaban deformidades en los huesos de las personas que la padecían y la discapacidad que generaba. Entonces, todo esto es lo que previene o permite el hecho de adelantarnos epidemiológicamente a las enfermedades.
Lo que vimos nosotros en el caso del brote epidémico que tuvimos de dengue el año pasado. Vimos alrededor de 21 personas fallecidas, cuando ante las autoridades se decía que solo eran 3, pero se tenían reportes de que habían sido al menos 21 personas las afectadas y que habían muerto por eso.
Entonces, eso es lo que podemos evitar nosotros al tener todos los datos epidemiológicos al día. Podemos tomar decisiones previo a los brotes epidémicos o podemos cortarlos en la etapa más feroz o más cruel de la enfermedad.
Ahora, hablamos de enfermedades infectocontagiosas leves, por así decirlo. Estamos hablando de dengue, estamos hablando de cuadros diarreicos, pero ¿qué tal enfermedades que generan defectos físicos? ¿Qué tal enfermedades, como te menciono, como la poliomielitis?
Vaya, hoy en día está tomando auge la tosferina. O sea, esa es una enfermedad que te produce una tos excesiva que te lleva a insuficiencia respiratoria. Es decir, la gente tose tanto que no puede respirar, se ahoga, se desmaya o convulsiona.
Y entonces nos tendría que llevar a tomar una acción de alerta general, una alerta nacional epidemiológica por el aparecimiento de este tipo de enfermedades que han estado controladas en nuestro país desde que se introdujo la vacuna. Entonces, esa es la importancia de mantener los datos al día.
Erick Martínez: De manera general, usted que está en el sistema de salud directamente, ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades del sistema sanitario?
Rafael Aguirre: La fortaleza que tenemos es el esquema de vacunación. El esquema de vacunación, tanto infantil como de adulto, podemos decir que es un esquema de vacunación completo. En otros países del primer mundo estaríamos hablando de que incluyen otro tipo de vacunas un poco más avanzadas y menos dañinas o, mejor dicho, con menores efectos secundarios.
Pero las vacunas que aplicamos acá son muy buenas vacunas. Entonces, podríamos decir que la fortaleza está en la aplicación del esquema de vacunación infantil y de adulto. Esa es una.
Segundo, yo diría que la tecnología puede jugar un papel favorable para el reporte epidemiológico. Si yo tengo adecuada tecnología, estoy metiendo a todo mundo a la tablet y tengo toda la información en la nube, ¿Por qué no puedo hacer esa información de carácter público o, al menos, ponerla a disposición de asociaciones o entidades técnicas que pudieran utilizar esos datos para tener un diagnóstico situacional mucho más a la mano y mucho más real?
Si hay tecnología de punta, tenemos información en la nube, tablets, computadoras y teléfonos donde podemos estar subiendo esa información, ¿Por qué no tenerla a la mano? Ese es el punto final. Entonces, esas serían dos fortalezas, por así señalar, del actual sistema de salud.
Erick Martínez: En los últimos cinco años ha habido inversión en infraestructura, hospitales reconstruidos como el Rosales, otros que han sido remodelados y varias unidades de salud intervenidas. Sin embargo, la gente sigue quejándose. ¿por qué ocurre esto?
Rafael Aguirre: En primer lugar, la inversión que se ha hecho en salud realmente es una inversión de fachada, porque a la fecha no tenemos un nuevo hospital.
La inversión que se ha hecho en las unidades de salud y en esta diferente infraestructura que se ha descentralizado es una inversión de fachada nada más. O sea, se ha cambiado piso, se ha cambiado la estructura de la entrada, probablemente alguno que otro andamio, pero eso no ha venido a beneficiar realmente a la población.
Por ejemplo, que le pusieran rampas para personas que utilizan sillas de ruedas o para ancianos que utilizan sillas de ruedas. Ese tipo de cosas no se ha hecho. O ampliar la entrada para que quepa un carro camilla o algo por el estilo. Entonces, lo único que se ha hecho es remozar con pintura, añadir luz y cambiar fachada. Pero internamente no se han hecho las mejoras para que esto realmente tenga impacto en la gente.
Por lo tanto, la gente al principio dice: “Qué bonito ha quedado”, pero cuando ya empieza a utilizarlo y ve que son las mismas estaciones, la misma distancia y la misma capacidad de concentración de personas, entonces se aglomeran fácilmente y ahí es donde no perciben realmente el cambio total que debería recibirse. Pero, a la fecha, la inversión que se ha hecho en salud no ha tenido impacto porque solo se ha hecho para cambiarle la cara a un sistema que internamente continúa igual.
Erick Martínez: ¿Actualmente se puede considerar que hay una falta de espacios de tratamiento para enfermedades?
Rafael Aguirre: Sí, definitivamente los espacios continúan reducidos. No ha incrementado la cantidad de centros de atención; es más, ha disminuido.
En el instituto se han cerrado dos clínicas comunales y se ha cerrado una unidad de salud, y no se han abierto nuevas. Entonces, en lugar de incrementar la cantidad de lugares de atención, se han disminuido y están concentrando a la gente, o sea, aglomerándola en estos lugares donde los están atendiendo hoy. Así que no hay incremento. Te estoy hablando del Seguro Social. Y si ya nos vamos al Ministerio de Salud, igual. Las mismas unidades de salud; bueno, es más, han cerrado.
¿A dónde está yendo a parar toda esa gente? ¿Qué lugar las está atendiendo? Y si las están atendiendo los lugares que ya estaban, pues imagínate la cantidad de personas que se están atendiendo ahí. O sea, se está aglomerando y acumulando la cantidad de personas que atienden.
Erick Martínez: Con esta falta de lugares, ¿cómo afecta a la carga laboral que tienen los doctores hoy en día?
Rafael Aguirre: Tú ves las quejas de los pacientes que esperan por largas horas y que llegan y toman fotos. Y en esas fotografías es donde ves áreas completamente aglomeradas de personas.
Entonces, ¿sobrecarga? ¿En qué sentido sobrecarga? Porque hay una mayor presión para que se ejecuten las labores normales del día y que se ejecuten de una manera más rápida.
Entonces, esto es lo que lleva al cansancio de los trabajadores. En un periodo de tiempo en el que antes tenían que ver 30 personas, hoy tienen que ver 90 o 120 personas. Entonces, esto, que cuadruplica el trabajo, genera agotamiento físico y agotamiento mental.
Esto es lo que termina molestando a las personas. Entonces dicen: “La culpa la tiene el que está despachando, no se apura, no acelera la entrega de medicamentos”, cuando todo esto ya tiene un tiempo definido para cumplirse por persona, algo que no se está respetando hoy en día.
Erick Martínez: ¿Qué opina acerca de la calidad de la salud pública, tanto del Sistema Nacional como del Seguro Social?
Rafael Aguirre: Te puedo hablar en ese sentido en dos aspectos. La calidad que ofrecen los trabajadores es muy buena calidad, pero la demanda sobrepasa la oferta que tienen los centros de atención, y esa capacidad sobrepasada es lo que está provocando que la calidad de la atención se vea disminuida y que la gente perciba que no hay una atención de calidad por parte de los trabajadores.
Yo categorizaría mayormente lo que es el área administrativa. ¿Por qué? Porque es un área que no está en contacto con la gente. Entonces, ¿qué está pasando? Si no hay una adecuada entrega de medicamentos e insumos, entonces ¿Qué está pasando con el área administrativa? ¿Por qué no se está haciendo a tiempo?
Ahora, si el trabajador está en su lugar de trabajo, entonces él está cumpliendo con su jornada laboral. Pero entonces, ¿Qué pasa con los administrativos? ¿Por qué no se está dando? Yo categorizaría la atención médica o la atención al usuario, tanto del Ministerio de Salud como del Seguro Social, o en general al usuario del sistema de salud, como la calidad que se da por parte de los trabajadores y la calidad de trabajo que se está dando por los administrativos, cosa que deja mucho que desear, la de los administrativos.
El Sindicato de Médicos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, ISSS, realiza frecuentes campañas de entrega de medicamentos a población derechohabiente que no encuentra sus medicinas en las farmacias de la institución. Foto por Michelle Azucena.
Erick Martínez: El informe anual de Naciones Unidas del año 2025 reconoce que hay avances en salud, sobre todo en reducción de enfermedades infecciosas y de la mortalidad materna y neonatal. Pero advierte sobre un empeoramiento del acceso a la salud, sobre todo en áreas rurales. ¿Qué opina usted de esos datos, sobre todo de la privación del acceso a la salud que señala el informe?
Rafael Aguirre: Sí, mira, ahí el problema es que hay incongruencia, porque ¿Cómo puedes tú decir que estás mejorando los parámetros cuando al mismo tiempo estás diciendo que hay menor cantidad o mayor dificultad para acceder al sistema de salud? Entonces, ahí hay algo que no cuadra.
Ahí te están hablando de dos cosas muy diferentes, porque te dicen: “Ha disminuido la mortalidad materno infantil”, pero la mujer embarazada tiene menos acceso a salud. ¿Qué es lo que te quiere decir? Que entonces hay un segmento de la población que no están considerando.
"Solamente el 60% de la población tiene acceso a la salud. El otro 40% queda afuera. Va a consultar con médicos brujos, consulta con chamanes, consulta con las recetas de la abuelita, consulta con el farmacéutico o con el dependiente de farmacia, consulta con cualquier otra persona o usa cualquier otro tipo de sustancias o lo que sea, pero no consulta en centros médicos".
Quien consulta en centros médicos, aunque sean privados o institucionales, solo es el 60% de la población. Eso lo describió la encuesta que hizo COFOA, (Comunidades de Fe Organizadas en Acción), que señala que solo el 60% de la población tiene acceso a la salud. Igual nosotros lo hemos descrito también según el diagnóstico situacional del Seguro Social, que solo el 55% de la población usuaria del Seguro Social tiene acceso a todos los beneficios del sistema de salud que brinda el Seguro Social.
Erick Martínez: Cuando la gente va a un hospital o a una clínica y se queja de la mala atención, ya sea del médico o del personal que la atiende, ¿Qué opina acerca de este tipo de situaciones?
Rafael Aguirre: Ahí debemos hacer la categorización del trato individualizado por las personas, lo cual nosotros siempre hemos estado de acuerdo en que existan programas de bioética. Sabemos que hay médicos y personal de enfermería que a veces han tratado de forma grosera. Yo sería un mentiroso si dijera que eso no existe, y realmente sí existe.
Ese es un punto. Y el segundo punto es el hecho de que no quieren implementar programas de bioética. Son programas donde, aunque sea con 15 minutos de atención, se le puede dar formación al médico o a la enfermera para que puedan atender mejor a la gente. ¿Cuál es el problema? Que a veces la institución te exige que veas a la persona en menos tiempo, que la veas en 10 o en 5 minutos, cuando tú sabes que la atención médica en esa cantidad de tiempo es imposible. O sea, no vas a tener una adecuada atención médica con ese tiempo. ¿Cuándo sucede esto? Cuando tienes jefes obligándote a ver pacientes en sobrecupo porque te incapacitaste, porque asististe a un congreso médico, etcétera. Entonces tú ves a jefes que te dicen que, como te incapacitaste, tienes que ver a esos pacientes que no lograste atender durante tu incapacidad y te los agregan en sobrecupo. Ahí le están quitando calidad de atención a las personas.
Entonces sí entendemos que hay médicos y profesionales de la salud cuyo trato muchas veces deja mucho que desear, pero parte de eso ocurre porque los compañeros no saben lidiar con la frustración de tener poco tiempo para atender, de que no hay medicamentos y de todas estas situaciones que vienen a menoscabar el prestigio profesional. Porque ese es el otro problema. Cuando tú no tienes el tratamiento y el paciente regresa y te dice: “Mire, me dijeron en farmacia que no hay”, “Mire, me dijeron en farmacia que tiene que cambiar la dosis”, entonces eso menoscaba el profesionalismo del médico. Porque, en lugar de recetarte el antibiótico que te corresponde, te dan el antibiótico que hay, y eso no es lo mismo en la atención, porque obviamente no va a dar el mismo resultado.
Erick Martínez: Se ha mencionado en algún momento la posibilidad de fusionar el sistema público de salud con el Seguro Social. ¿Cuál es su posición ante esto?
Rafael Aguirre: Nosotros hemos dicho que, en este momento, hacer una fusión de ambos sistemas, Ministerio de Salud y Seguro Social, sería una catástrofe. Ninguno de los dos sistemas está preparado para potenciar al otro, que sería, en todo caso, la idea de hacer una fusión: que ambos sistemas se potencien. ¿Por qué? Porque en este momento lo único que sería es sumar presupuestos.
Si hoy en día el usuario del Seguro Social no siente que haya calidad de atención ni buena entrega de medicamentos, imagínate que del otro lado ocurre la misma situación. El hecho de que se sumen ambos no va a resultar en una mejora, sino en un mayor deterioro del sistema y en más quejas del usuario o del paciente. Menos cantidad de medicamentos, porque al tratar de poner una balanza entre ambos sistemas, va a tender a escasear el medicamento en ambos lugares.
Erick Martínez: Y aparte de esto de los medicamentos, ¿cómo afectaría a los pacientes el caso de esta fusión?
Rafael Aguirre: Aparte de los medicamentos, afectaría el retraso en las citas. Estamos hablando de que cardiólogos, nefrólogos y todos los especialistas incrementarían su agenda; es decir, tendrían más pacientes distribuidos entre ellos y esto vendría a afectar. Si hoy están esperando seis meses para que los vea un cardiólogo, con esto van a tardar ocho, diez o doce meses.
Entonces, afecta en las citas y afecta en los procedimientos diagnósticos. Si tú hoy indicas una endoscopía en el Seguro Social, te la están haciendo en unos dos o tres meses. Pero si haces la fusión, esa endoscopía te la van a estar haciendo en seis meses o más. Entonces, eso retrasaría también estudios diagnósticos, endoscopías, tomografías, colonoscopías, entre otros procedimientos.
Erick Martínez: El gobierno ha puesto en marcha un programa de reclutamiento de médicos especialistas extranjeros ¿Hasta qué grado afectará esa medida?
Rafael Aguirre: El problema es que todos los países están necesitando médicos actualmente. Panamá, hace poco, también sacó una convocatoria para médicos nacionales y extranjeros para que busquen trabajar en ese país. Entonces, la convocatoria de por sí ha sido un fracaso. A la fecha, nadie sabe qué cantidad de médicos han venido desde hace dos años que están haciendo esa promoción. Y de los médicos que se sabe que han venido, son médicos mayores de 55 años, imagínate. Cuando aquí ha habido realmente un desprecio por el médico mayor. Entonces, si ya cumple los 60 años, prácticamente hay que sacarlo de la institución. Y eso ha sido un error completamente, que ha provocado la renuncia de muchos médicos y también el despido de otros.
Entonces, médicos han venido muy pocos. Por eso es que no han visto que hayan lanzado datos, aunque sea en cualquier otro lado lo pudieron haber publicado, pero no lo han hecho porque la convocatoria ha sido muy pobre. Entonces, tener 50 o 75 médicos extranjeros es una convocatoria pobre, yo lo he dicho. Si tú quieres cambiar el sistema de salud, necesitas 10 mil médicos generales en este momento.
¿Los tenemos? Sí, aquí en el país tenemos 10 mil médicos generales para poder utilizar en un sistema de salud unificado. El problema es: ¿van a querer hacer la inversión? Porque lo que hemos visto nosotros en el transcurso de estos últimos cuatro años es que ha ido disminuyendo la calidad de inversión en lo que se hace.
Erick Martínez: Si se tuviera que proyectar a 10 años plazo, ¿Qué legado estructural le gustaría dejar a su gestión sindical para asegurar que la salud deje de ser un tema de debate político y se convierta en un derecho humano garantizado para los salvadoreños?
Rafael Aguirre: El Plan Nacional Multisectorial de Salud. Eso es lo que queremos nosotros dejar como legado: que se luche por ese plan.
Porque sabemos que la privatización de la salud no es la respuesta, y muchos países nos lo han demostrado, ya que quieren regresar nuevamente al sistema mixto que tenemos. Entonces, por lo tanto, no es la solución.
Queremos nosotros, como SIMETRISSS y como gremio de salud, dejar un plan bien estructurado, bien diseñado, que tenga objetivos a corto, mediano y largo plazo para poder alcanzar ese fin último, que es que nuestro sistema de salud responda. Hay diferentes sistemas. El nuestro, el mixto, creemos que es de los sistemas más completos que hay, pero el gran problema siempre ha sido y será, si no se hace algo por ello, la corrupción.
El hecho de que se trastoquen los bienes materiales y el dinero de la gente que deposita mes a mes. Esa ha sido la malversación de fondos que hay, o la mala utilización de fondos, la mala inversión que se hace, aunque no se los roben directamente, porque esa es otra información que también está bajo reserva. Pero, aunque se detectara que no se los roban directamente, la mala inversión o las compras con sobreprecio provocan que no haya una adecuada inversión.
Entonces, esperamos nosotros que, al presentar el plan, podamos también presentar, tal vez no la solución definitiva para evitar la corrupción, pero sí por lo menos mecanismos para disminuirla en un grado importante o para que pueda señalarse con mayor celeridad de lo que se ha hecho hasta la fecha.
