La militancia, las esperanzas y Bukele en la Plaza Gerardo Barrios

Natalia Gómez
Natalia Gómez

La militancia, las esperanzas y Bukele en la Plaza Gerardo Barrios

Este 1 de junio muchos salvadoreños demostraron su apoyo al presidente Nayib Bukele. La plaza Gerardo Barrios estuvo muy llena desde temprano. Algunos hasta madrugaron para agenciarse el mejor lugar para presenciar el momento de la

investidura presidencial.

Foto por Alonso Martínez

Por Rebeca Abrego y Sofía Benítez

 

Son las 7 a.m. en el Centro Histórico de San Salvador, el 1 de junio de 2019. No está lloviendo fuerte ni tampoco está soleado, pero todos perciben las pequeñas gotas de llovizna que caen del cielo. Luego de haber madrugado, los ciudadanos se van juntando poco a poco en una la fila a la entrada a la Plaza Gerardo Barrios, lugar escogido para el gran acto de esta mañana.

 

Hay muchísima gente: extranjeros, locales, periodistas, vendedores, entre otros. Aparentemente, nada los ha detenido. En la fila se pueden ver padres con sus bebés en brazos, los que visten camisetas con la imagen del nuevo gobernante, los que portan pancartas saludando al que unas horas recibirá el poder gubernamental del país; los adultos mayores que a pesar de sus dificultades están allí con el único objetivo de presenciar el solemne acto.

Los periodistas de medios salvadoreños se ha reunido desde las 6 a.m., y esperan impacientes que los organizadores permitan el acceso al evento. Mientras mastican el retraso, los periodistas no desaprovechan la oportunidad de relatar lo que hasta el momento ha sucedido y obtienen información del público asistente.

Las horas pasan rápido y son casi las 9 de la mañana, hora establecida para el inicio del evento. Mario Hernández se encuentra en la fila de entrada y destaca  entre la enorme multitud por su vestimenta peculiar. La kufiyya (pañuelo) de su cabeza y túnica estilo árabe hacen que robe las miradas y comentarios de las personas a su alrededor.

 

Foto por Alonso Martínez
Foto por Sofía Barillas

Los ciudadanos venidos de muchas parte del país siguen entrando, y la Plaza se llena cada vez más. Finalmente, anuncian por altavoz el pronto inicio de la investidura del nuevo presidente. En la multitud, jóvenes, niños, ancianos y adultos manifiestan su emoción con un bullicio eufórico.

Samuel Bonilla, ha llegado disfrazado con una cabeza gigante de Nayib Bukele, exhibe su afición por el presidente que está por tomar las riendas del país. A su alrededor, hay otros vestidos de celeste que alzan las icónicas banderas del partido Nuevas Ideas con la golondrina al centro.

Diez minutos más tarde, la voz de Juan Frese -nuevo maestro de ceremonia del presidente- se hace notoria, pues anuncia el comienzo del acto. La gente se entusiasma más que antes, y el alboroto aumenta igual que el calor y el sudor. En las pantallas y en la tarima frente al Palacio Nacional del Centro Histórico, aparecen los actores.

 

Aglutinamiento de personas. Foto por Alonso Martínez.
Foto por Sofía Benitez

 

A medida que los funcionarios y los diferentes invitados son mencionados, el público presente demuestra con silvidos, abucheos e insultos su simpatía o rechazo. Todos esperan, ansiosamente, que la toma de protesta se lleve a cabo. Tempo después, el presidente de la Asamblea Legislativa, Norman Quijano, entrega la banda presidencial a Nayib Bukele, nuevo presidente de la República de El Salvador.

Con mucha emoción, Mario celebra orgulloso este nuevo comienzo, aplaudiendo y alzando las manos. Son pasadas las 10 de la mañana, y el presidente está a punto de dirigirse al pueblo con un discurso, que después será catalogado por sus críticos como el más corto y desestructurado de los últimos seis mandatarios del país.

Juan Frese, el mexicano que será la nueva voz de Casa Presidencial anuncia el siguiente punto… Nayib Bukele se para frente al podio con la banda presidencial puesta al pecho, listo para dar su discurso. La gente se emociona… y unos minutos después, jurarán con él a mano alzada “trabajar todos para sacar nuestro país adelante, defender lo conquistado el 3 de febrero. Juramos que cambiaremos nuestro país contra todo obstáculo, contra todo enemigo, contra toda barrera. Nadie se interpondrá…”

Foto por Alonso Martínez
Foto por Alonso Martínez
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