«Como persona y docente es excelente, sus clases eran maravillosas; sin embargo, sus parciales eran muy difíciles»

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El filósofo Paulino Espinoza, graduado de la UCA en 2009, aseguró estar comprometido con la formación académica de los alumnos de la universidad.

Paulino Rafael Espinoza Carías  es licenciado en Filosofía, graduado de la Universidad José Simeón Cañas en el 2009, actualmente catedrático de la materia de Historia de la Música.

Por Eloísa Nóchez

Ingresé a la UCA en 1989, estudiando la Licenciatura en Letras, sin embargo, la universidad decidió cerrar mi carrera cuando estaba a un par de materias para poder egresar. Me sentí mal, frustrado y a la vez molesto por lo sucedido. Por ese tiempo, era parte de un grupo musical y se nos presentó la oportunidad de viajar a otros países para hacer presentaciones musicales. Ante mi deplorable situación, decidÍ mejor alejarme por un tiempo de la universidad.

En 1999 retorné para seguir mis estudios universitarios. Lo que me gustaba, era la música y todo lo respecto al arte. Pero en El Salvador no hay una carrera específica de arte, por eso decidí estudiar filosofía. Dicha carrera me permitía ver y estudiar la filosofía desde la rama de la música, además era tener otra perspectiva acerca de lo que nos rodea.

Dentro de la universidad, existía un Decanato de Estudiantes. Su función era la organización estudiantil y la representación. A través de esta forma de organización, los estudiantes tenían sus propios fondos para poder realizar diferentes actividades.

La participación en estas actividades me permitió conocer diferentes personas que marcaron mi vida, y una de ellas es mi esposa. Esa dulce mujer es la licenciada Matilde Guadalupe de Espinoza, también graduada de la UCA en la carrera de derecho.

Ella vino a la universidad como asistente del decano y en medio de todo lo que se organizaba para las vigilias y peñas culturales, surgió la amistad que prosiguió al matrimonio. Me acuerdo que el padre Santiago Estrada, rector de la universidad en aquella época,  nos casó.

Nosotros hemos formado nuestra vida entorno a la UCA, porque la universidad se convierte en eje importante en nuestra vida personal. Muchas de las personas que conozco han conocido su pareja aquí, nuestros hijos están ligados a la universidad, no solo han realizado sus estudios, sino también han sido bautizados aquí mismo.

Como estudiante, una de mis materias más difícil fue Gramática Superior, con Ana María Nafría. Como persona y docente es excelente, sus clases eran maravillosas; sin embargo, sus parciales eran muy difíciles. Aprendí mucho con ella. A pesar de que tuve que llevar en tercera matrícula su materia, porque siempre salía mal en sus parciales, no podría catalogarla como mala porque estaría mintiendo, solo aquel mal estudiante resentido expresaría lo contrario.

Carmen Álvarez, otra de mis catedrática, nos impartía la materia de Semiótica. “Carmencita”, le decíamos de cariño, ella decía en sus clases que a la universidad uno venía a aprender cosas que no necesariamente iban a servir para la vida, pero si nos enseñaría a cómo manejarnos en esa vida.

La universidad pretende formar profesionales exitosos, que tengan un criterio propio en su entorno para que generen impacto en la sociedad.

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